EL HUERTO EN FEBRERO

Poco a poco los días se van haciendo más largos y los almendros ya despiertan de su letargo. En febrero son frecuentes los temporales de frío inesperados, por lo que debemos asegurarnos que estas últimas heladas no tiren por tierra la cosecha de los cultivos de invierno o el trabajo adelantado durante en enero con los semilleros.

Protección de los cultivos de invierno

Sobre todo en las zonas templadas la producción del huerto en invierno puede ser importante si hemos elegido variedades más rústicas y resistentes al frío, y si además las protegemos del daño que pueden causar las heladas nocturnas.

Cultivos como coles tempranas, coles de bruselas, puerros, ajos, habas, guisantes, cebollas, zanahorias, algunas escarolas y endivias pueden desarrollarse sin protección alguna, tan sólo cubriéndolas con una tela o manta térmica, ocasionalmente cuando la temperatura es inferior a 5ºC bajo cero. Protección que debe mantenerse para cultivos más sensibles como rábanos o lechugas, siendo las de tipo romana las más duras.

Algunas de las variedades más resistentes al frío son:

La sustitución del plástico que habitualmente se utilizaba para proteger estos cultivos por las telas calientes, ha supuesto un avance importante a la hora de conseguir un huerto más natural, ya que al tratarse de un material semi-impermeable permite una mejor aireación, sin tener que estar pendiente en abrir o cerrar los invernaderos en función de los cambios de temperatura.

Por otro lado, aunque su uso no supone un incremento de 3ºC de temperatura respecto a las zonas descubiertas, se produce un mayor crecimiento y desarrollo de los cultivos porque las telas térmicas influyen en otros aspectos importantes:

  • protege a las plantas contra el viento sin impedir que circule el aire, creando un microclima que favorece la fotosíntesis.
  • deja pasar el agua al ser semi-impermeable, pero frena la caída de la lluvia evitando la compactación de la tierra y el lavado de nutrientes.
  • es una barrera para parásitos e insectos voladores.

Protección de los semilleros

Si en meses anteriores nos hemos puesto manos a la obra y ya tenemos algunos plantones listos, sobre todo si son cultivos de ciclo corto (escarolas, lechugas) y ya vemos que la plantita tiene más de 4 hojas verdaderas, a la hora de trasplantarlos todavía hay que preparar algún sistema de protección.

En el caso del trasplante en tierra, se puede proteger con túneles de cultivo o telas calientes o, si es una zona cálida, cubrir el suelo con algún tipo de acolchado como un plástico, aunque existen films de acolchamiento biodegradables o también se puede esparcir paja, siendo estas dos últimas opciones más respetuosas con el medio ambiente que el plástico.

En el caso del cultivo en recipientes podemos realizar un repicado, esta técnica no es más que pasar el plantón a un recipiente un poco más grande que el semillero. Esto nos permite ganar tiempo si no tenemos adecuado todavía el recipiente definitivo y, además, es una forma de que las plantas enraícen bien y se endurezcan disminuyendo el impacto del cambio de recipiente.

 

El mayor número de horas de luz permite la siembra de una mayor variedad de cultivos, pero eso sí, mediante semilleros protegidos, en cama caliente o utilizando un propagador eléctrico, que los protejan de los fríos nocturnos. Aunque los afortunados que se encuentren en zonas más cálidas podrán realizar algunas siembras al aire libre.

  • Siembra en semillero protegido: puerros, acelgas, escarolas, lechugas.
  • Siembras en semillero de cama caliente: berenjenas, coles, pepinos, tomates, pimientos.
  • Siembra al aire libre: rabanitos, remolacha, ajos, zanahorias, judias.

Incorporar aromáticas en el huerto

Resulta imprescindible incluir plantas aromáticas, puesto que además de perfumar nuestro huerto o jardín, también atraerán polinizadores, harán de repelentes de ciertas plagas y nos ofrecen un servicio de farmacia 24h por sus propiedades medicinales.

Un claro ejemplo es el de la albahaca, repelente de mosquitos y plagas como el pulgón (motivo por el que se suele encontrar entre pimientos y tomates), muy empleada como condimento en la cocina, y que por sus escasos requerimientos resulta idónea para cultivar en recipientes.

Para su cultivo, ha de sembrarse en semillero entre febrero y marzo, estando lista para el trasplante a partir de abril. Prefiere tierra rica en humus, con una humedad constante y que la coloquemos en una zona en que le dé el sol. Si estos requisitos se cumplen, podremos aprovecharnos de ella a partir del mes de trasplante.

Por último, aquellos que tengan frutales han de espabilarse si tienen pendiente la poda de alguno de sus árboles, antes de que se reactiven con la llegada del buen tiempo.